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Georg Friedrich Haendel (1685-1759)

Compositor alemán, residente en Inglaterra.
Haendel nació en Halle. Estudia con Zachow. En 1702 ingresó en la Universidad de Halle para estudiar derecho, pero un año más tarde realizaun viaje a Hamburgo, y empieza a tocar como violinista en la Orquesta de la Ópera. Más tarde trabaja como clavecinista y estrenó sus primeras óperas, "Almira" y "Nero" (1705).

Viaja por toda Italia (1706-1709) y conoce a Alessandro Scarlatti y otros compositores destacados de la época. Allí escribe varios oratorios ("La Resurrezione" en 1708), algunas óperas ("Agrippina" en 1709), y música de iglesia y de cámara, consiguiendo un gran éxito.
Así establece su reputación como clavecinista y adquiere fama internacional.

En 1710 fue nombrado Maestro de Capilla del Elector de Hanover (que acabaría siendo Jorge I de Inglaterra), pero, gracias a los fuertes lazos que unían a las cortes alemana e inglesa, pasó la mayor parte del tiempo en Londres, ciudad en la que decidió establecerse en 1712.

En 1711 su ópera Rinaldo es acogida con entusiasmo por el público inglés y otras obras suyas, como "Ode for the Queen's Birthday" (1713) y "La Música Acuática" (1717) le hacen muy popular en Inglaterra.
La reina Ana le concede una pensión y, a su muerte, Jorge I dobla la cantidad.

En 1718 Haendel fue nombrado director musical del Duque de Chandos, para quien escribió "Los Chandos Anthems" (1718-1720) y las mascaradas "Acis y Galatea" (1718-1725) y "Haman y Mordecai", que se convertiría posteriormente en el oratorio "Esther" (1732).

A partir de 1720, cuando ocupó el cargo de director de la Royal Academy of Music, Haendel escribió más de treinta óperas italianas, entre las que cabe destacar "Julio César" (1724), "Orlando" (1733), "Alcina" (1735), "Berenice" (1737) y "Xerxes" (1738), que contiene el famoso Largo. Todas ellas tuvieron un gran éxito en su tiempo e hicieron que Haendel triunfara sobre su rival, Bononcini; a pesar de ello, los problemas que tuvo con los cantantes y la escasa popularidad de la ópera italiana en Inglaterra le llevaron a escribir varios oratorios, entre los que cabe citar "Saúl" (1739), "Israel en Egipto" (1739), "El Mesias" (1742), "Sansón" (1743), "Judas Macabeo" (1747), "Josué" (1748), "Salomón" (1749), "Susana" (1749) y "Teodora" (1750).

Haendel se quedó ciego en los últimos años de su vida si bien continuó componiendo con la ayuda de un amanuense hasta el final de sus días.

Además de sus oratorios y óperas, Haendel fue también un gran compositor en otros géneros musicales. Entre estas otras obras cabe destacar "Música para los Reales Fuegos de Artificio" (1749), y música para clavicémbalo, como las variaciones "The Harmonious Blacksmith", "concerti grossi" y conciertos para órganos, cantatas, como el "Festín".